En muchas fincas, las trampas se revisan cada semana y las capturas se van anotando en papel o en una hoja de Excel. Sin embargo, a la hora de tratar, quien decide sigue siendo el calendario, o lo que se hizo el año pasado. Los números están ahí, pero nadie los mira.
Para que esa información sea útil, hay que reunirla en una curva de vuelo y saber interpretarla. La curva muestra cuándo empezó a volar la plaga, cuándo alcanzó el máximo y cuántas generaciones han pasado ya. Con esa información, se puede tratar antes de que aparezca el daño, en lugar de ir detrás de él.
Qué es una curva de vuelo
La curva de vuelo reúne, semana a semana, las capturas de adultos de una plaga a lo largo de la campaña. La mayoría de las trampas utiliza feromonas sexuales propias de cada especie, que solo atraen a los machos. Es lo que se usa para la polilla del racimo, la carpocapsa o la polilla del tomate. Para la mosca mediterránea de la fruta y otras plagas, se recurre a atrayentes alimenticios o a trampas cromotrópicas.
Conviene tener presente que la curva mide la actividad de los adultos. El daño llega después y debe evaluarse por separado.
Qué muestra la curva
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Inicio del vuelo. Cuando las capturas empiezan a aparecer de forma regular, marcan el arranque de la actividad de los adultos.
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Pico de cada vuelo. Indica la mayor actividad de apareamiento. La puesta se produce justo después, y los huevos eclosionan antes o después según el calor.
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Número de generaciones. Cada subida y bajada corresponde a un vuelo. Si entre dos picos las capturas nunca se acercan a cero, las generaciones se están solapando.
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Intensidad y comparación. La altura de los picos muestra la presión de la plaga y permite comparar parcelas, trampas y campañas. Un vuelo más alto que el anterior puede indicar que la población está creciendo.
Cómo se lee
El gráfico siguiente es un ejemplo con valores ficticios, en el que cada punto corresponde a las capturas por trampa en una semana.

- Fíjese en qué hay en cada eje. Abajo están las semanas y, a la izquierda, las capturas por trampa. Antes de comparar dos curvas, compruebe que se han hecho de la misma forma: misma unidad y mismo intervalo entre conteos.
- Localice dónde empieza el vuelo. Es la primera semana a partir de la cual hay capturas todas las semanas. En el ejemplo, está marcada con la línea vertical discontinua, el 14 de abril.
- Cuente los picos. Cada pico corresponde a un vuelo, es decir, a una generación de adultos. Aquí hay tres: a principios de mayo, a finales de junio y a mediados de agosto.
- Observe lo que queda entre los picos. Cuando la curva baja casi a cero, una generación ha terminado antes de que empiece la siguiente. Si se mantiene alta, las generaciones se solapan y el periodo de riesgo es más largo.
- Compare con la línea de referencia. La línea horizontal discontinua marca el nivel de intervención, es decir, el umbral económico de daños. El primer vuelo queda por debajo. El segundo y el tercero lo superan, y es ahí donde hay que decidir.
- Siga la tendencia, no solo el número. Dos o tres semanas seguidas al alza ya indican que se acerca un pico, incluso antes de que aparezca en el gráfico.
De la curva a la decisión de tratar
En la mayoría de las plagas, el daño lo causan las larvas, y estas solo aparecen días o semanas después del vuelo de los adultos. Por eso, la curva no indica por sí sola cuándo tratar. Hay que cruzarla con otros factores:
- El producto. Un ovicida se aplica al inicio de la puesta y un larvicida cerca de la eclosión. El mismo pico puede dar lugar a fechas de aplicación distintas.
- La temperatura. Los huevos y las larvas se desarrollan más rápido con calor. Los modelos de grados-día, contados desde el inicio del vuelo, ayudan a prever cuándo llega cada fase.
- El umbral económico de daños. Las normas de Producción Integrada fijan, para cada plaga y cultivo, a partir de cuántas capturas merece la pena intervenir. Por debajo de ese valor, el tratamiento sale más caro que el perjuicio que evitaría.
Dónde entra Wisecrp
En la App Fitosanidad de Wisecrop, las observaciones de plagas pueden registrarse a mano, con los conteos realizados en campo, o llegar automáticamente desde las trampas inteligentes integradas, como las de Trapview. Sea cual sea el origen, la curva se va dibujando a medida que entran los datos, sin papeles ni archivos de por medio.
Con las capturas, los modelos y los tratamientos en el mismo lugar, es más fácil ver al final de la campaña si se trató en el momento adecuado y qué corregir el año siguiente.