En muchas fincas, las trampas se revisan cada semana y las capturas se van anotando en papel o en una hoja de Excel. Sin embargo, a la hora de tratar, quien decide sigue siendo el calendario, o lo que se hizo el año pasado. Los números están ahí, pero nadie los mira.
Para que esa información sea útil, hay que reunirla en una curva de vuelo y saber interpretarla. La curva muestra cuándo empezó a volar la plaga, cuándo alcanzó el máximo y cuántas generaciones han pasado ya. Con esa información, se puede tratar antes de que aparezca el daño, en lugar de ir detrás de él.
La curva de vuelo reúne, semana a semana, las capturas de adultos de una plaga a lo largo de la campaña. La mayoría de las trampas utiliza feromonas sexuales propias de cada especie, que solo atraen a los machos. Es lo que se usa para la polilla del racimo, la carpocapsa o la polilla del tomate. Para la mosca mediterránea de la fruta y otras plagas, se recurre a atrayentes alimenticios o a trampas cromotrópicas.
Conviene tener presente que la curva mide la actividad de los adultos. El daño llega después y debe evaluarse por separado.
Inicio del vuelo. Cuando las capturas empiezan a aparecer de forma regular, marcan el arranque de la actividad de los adultos.
Pico de cada vuelo. Indica la mayor actividad de apareamiento. La puesta se produce justo después, y los huevos eclosionan antes o después según el calor.
Número de generaciones. Cada subida y bajada corresponde a un vuelo. Si entre dos picos las capturas nunca se acercan a cero, las generaciones se están solapando.
Intensidad y comparación. La altura de los picos muestra la presión de la plaga y permite comparar parcelas, trampas y campañas. Un vuelo más alto que el anterior puede indicar que la población está creciendo.
El gráfico siguiente es un ejemplo con valores ficticios, en el que cada punto corresponde a las capturas por trampa en una semana.
En la mayoría de las plagas, el daño lo causan las larvas, y estas solo aparecen días o semanas después del vuelo de los adultos. Por eso, la curva no indica por sí sola cuándo tratar. Hay que cruzarla con otros factores:
En la App Fitosanidad de Wisecrop, las observaciones de plagas pueden registrarse a mano, con los conteos realizados en campo, o llegar automáticamente desde las trampas inteligentes integradas, como las de Trapview. Sea cual sea el origen, la curva se va dibujando a medida que entran los datos, sin papeles ni archivos de por medio.
Con las capturas, los modelos y los tratamientos en el mismo lugar, es más fácil ver al final de la campaña si se trató en el momento adecuado y qué corregir el año siguiente.